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El término subproducto de la pesca aplicado coloquialmente a todas aquellas partes de la morfología de los animales marinos no aprovechables directamente en la elaboración de alimentos destinados al consumo humano es sin duda un término intrínsecamente despectivo y erróneo. Hoy día se habla de la necesidad imperiosa de aprovechar y rentabilizar lo que generan dichos subproductos: cientos de toneladas de vísceras, cabezas y otras partes anatómicas obtenidas de la manipulación a bordo de distintas especies comerciales y que son desechadas y tiradas al mar. Según Kristinsson et al. 2000, el 29,5% de la producción pesquera se destina a harinas y, del resto, el 50% se convierte en desperdicios.
Si bien no todos estos "subproductos" pueden ser aprovechados en alimentación humana, lo cierto es que encierran propiedades sumamente aprovechables para otros sectores como puedan ser el cosmético, el farmaceútico y el de la alimentación animal, más en concreto, el de la acuicultura. En esta linea, existen precedentes de Proyectos de I+D, financiados por la Xunta de Galicia ó el Plan Nacional de Investigación que fomentan claramente una tendencia: la revalorización de los subproductos de la pesca y el aprovechamiento integral de esta actividad.
La pesquería comercial del cangrejo rojo, también denominado real ó de las nieves (Chionoecetes opilio: Brachyura: Majidae) se inicio en el año 1966 y posteriormente fue extendiendose conforme se encontraban nuevos stocks; desde el año 95 las capturas anuales se mantienen en torno a las 14.000 Tm. Curiosamente, la única parte del animal que se aprovecha y comercializa, con destino final en el mercado japonés, son las patas, mientras que el resto de su anatomia (es decir, el cefalotorax) se desaprovecha totalmente. Ello quiere decir que, de confirmarse a través de este Proyecto, habría una disponibilidad en torno a las 5.000-6.000 Tm potencialmente aprovechable como fuente de materia prima valiosa destinada a elaboración de piensos en acuicultura.
La dificultad del aprovechamiento de estos subproductos, radica en muchos casos aspectos tales como la carencia de tecnología adecuada ó la ocupación de la capacidad de almacenamiento frigorífico del buque; problemas que no se dan en el caso del Cangrejo Rojo, por capturarse cerca de la costa y poder almacenarse una vez llegado a puerto.
Por tratarse de un crustáceo, el valor nutritivo del Cangrejo Rojo es presumiblemente elevado. Proporciona proteínas de origen animal, y por tanto aminoácidos esenciales. En lo que a la composición lipídica se refiere, los ácidos grasos poliinsaturados son más abundantes en crustáceos, pertenecen a las series linolénicas (n-3), mientras que los de las series n-6 se presentan a una concentración más baja. De manera general se considera que los ácidos grasos de las series n-3, permiten un grado mayor de insaturación (requisito indispensable para una mayor fluidez de membranas, flexibilidad y permeabilidad a temperaturas bajas).
Los minerales, especialmente calcio y fósforo son componentes esenciales del cartílago y del exoesqueleto de crustáceos.
Con relación a las vitaminas son de especial interés las que tienen actividad antioxidante, E, A, y provitamina A (carotenoides).
Los pigmentos carotenoides como la astaxantina dan el característico color rojo-naranja a los crustáceos marinos (Meyer, 1994). Muchos peces como salmones y truchas no pueden sintetizar la astaxantina y sólo la obtienen a través de sus fuentes de alimento. Cuando son criados en granjas acuícolas, la pigmentación en la carne es nula debido a la falta del pigmento.
La astaxantina; además, puede ser obtenida por una fuente natural: la levadura Phaffia rhodozyma. El precio de la astaxantina puede estar entre $2000 y $4000 dólares por Kilogramo. Hoy por hoy en Galicia, la mayoría utiliza colorantes sintéticos importados, lo que representa un importante incremento de los costes de producción.
La quitina y el quitosano son materiales orgánicos que en el medio salado son producidos fundamentalmente por crustáceos halo-planctónicos (copépodos, cladecera, euphasiaceae) y por especies marinas pelágicas y bénticas (incluyendo crustáceos, hidrozoos y briozoos). Las aplicaciones de la quitina y quitosano son muy amplias, existiendo sectores en los que su utilización es habitual y conocida, y otros en los que constituye actualmente una interesante vía de investigación: tratamiento de aguas, aditivos alimentarios, envolturas y recubrimientos protectores de alimentos, alimentos nutraceúticos, también medicina, biotecnología, agricultura, cosmética, industria papelera, tecnología de membranas e industria textil.
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